Actualidad Imeldina 2021

“Déjame ayudarte”

 

En un contexto cultural y social en el que no se acepta la muerte, una circunstancia de esta naturaleza interpela a todos, genera desconcierto e inseguridad entre el profesorado y las familias que, en muchas ocasiones, no saben cuáles son los pasos más adecuados para afrontar en clase la realidad triste de la muerte de un ser querido. Desde el primer momento las familias, las amistades y los estudiantes que ya tienen una cierta madurez tienden a apoyarse mutuamente, reforzando los lazos que los unen. Algunas personas son reticentes a exponer a los niños a una experiencia que consideran negativa y, consecuentes con este principio, los retiran de la escena del dolor, creando en torno a ellos un ambiente de falsa protección.

Cuando ocurre una muerte cercana, aunque se intente preservar a los niños  de un posible sufrimiento, se altera todo en torno a ellos: cambia el ritmo en la casa y en el colegio, hay nuevas caras, nuevas inquietudes… es como si algo se rompiera a su alrededor. Dada ésta  realidad y considerando que en nuestra Comunidad Educativa tenemos que lamentar pérdidas muy cercanas y afrontar duelos atípicos muchas veces, se han elaborado medidas de apoyo  e intervención grupal en algunos casos.

 

El Proyecto “Déjame ayudarte” implica, facilitar y acoger las manifestaciones emocionales, reconociendo y aceptando que son normales sentirlas en determinados casos, abriendo las compuertas de una comunicación abierta y flexible. Para esto lo es mejor crear un ambiente de normalidad, sin dar demasiadas vueltas a imágenes y detalles del suceso, buscando encontrar herramientas que permitan ese dialogo, cómo un video, un cuento, que de forma espontánea los estudiantes lleguen a conversar sobre sus inquietudes, fomentando  la ayuda mutua.

Hemos pensado que las acciones que llevemos a cabo se emprendan con la mayor normalidad posible. Traer gente ajena al centro puede contribuir más a aumentar el problema que a resolverlo, por ahora. Conviene volver cuanto antes a los ritmos normales, aunque esto no quiere decir que debamos actuar precipitadamente. Lo más probable es que la normalidad no tenga, de momento, fecha de llegada.

Los niños y adolescentes tienen capacidad para elaborar y superar el proceso de duelo. Es necesario tener en cuenta que las capacidades emocionales de las personas no siempre están al mismo nivel de desarrollo que las intelectuales y que, como el resto de capacidades, se concretan de formas diferentes en los distintos sujetos. Una vez pasados los primeros momentos, es necesario llevar a cabo un seguimiento del alumnado durante una buena temporada, sacar el tema en el sistema de entrevistas que se tenga establecido en el Plan de Acción Tutorial y observar la evolución de los estudiantes. Si algún estudiante no evoluciona favorablemente, debemos hablar con la familia y sugerirle, si procediese, ayuda terapéutica externa.

Por último, consideramos que cuando hay una muerte en la comunidad educativa, los profesores, además de ser responsables de una correcta actuación profesional, somos también partícipes del duelo. Estas pautas que se presentan pueden servirnos de ayuda pero en cada aula somos nosotros quienes conocemos la realidad y esta realidad marcará el desarrollo del proceso igual que lo hace cuando, día a día, tratamos en clase otros aspectos de la vida.

Recomendamos también: Agustín de la Herrán Gascón y otros: La Muerte y su Didáctica, manual para la Educación Infantil, Primaria y Secundaria. Universitas, 2006 (está en el CAP) http://www.iieh.com/Educacion/articulos_educacion08.php

Psicóloga Liliana Fernández
Psicopedagógico del CBI