Actualidad Imeldina 2018

Canta encanta

 

El valle del Chillón alberga unos lugares que te permite olvidarte de la capital y se puede hacer estudios relacionados con la flora, Biología, Biogeografía, Biofísica, Historia y Religión.

El sábado 19 de mayo los alumnos del IV° A de secundaria entusiasmados por conocer y guiados por los Profesores; Fina Aguilar y Braulio Ticse visitamos el valle del Chillón. Salimos del Colegio a las 6:00 am y retornamos a las 9 am. En el recorrido reconocimos las históricas ex haciendas de Punchauca, Caballero y Chocas. Desayunamos en el Distrito de Yangas, caminamos hacia los Petroglifos de Checta donde se han hallado más de 450 figuras grabadas en piedra con aproximadamente 1500 años de antigüedad, además observamos siluetas de animales formados en los cerros  a consecuencias de la erosión y el tiempo.

Ingresamos al Distrito de Santa Rosa de Quives, visitamos el Santuario de la Santa Limeña, la capilla de piedra donde Isabel Flores de Oliva recibió el sacramento de Confirmación de manos de Santo Toribio de Mogrovejo, oramos en la piedra de oración reliquia de Santa Rosa de Lima, vimos el cuarto de penitencia y dejamos nuestras cartas en el pozo de los deseos.
Continuando nuestro recorrido pasamos por Yaso;  el pueblo de los cien balcones y antes de llegar a la Ciudad de Canta, a 2800 msnm realizamos nuestro experimento de física sobre la presión atmosférica; en la Plaza de armas de Canta, visitamos la Iglesia Matriz en cuyo interior se encuentra el milagroso y venerado Niño Mariscal Chaperito en manos de la Virgen Natividad (Siempre estuvimos ansiosos de conocerlo y por fin se nos dio la oportunidad). Además conocimos la pileta virreinal, los portales republicanos y el Palacio Municipal.

Nos faltaba 3 Km para llegar a nuestro destino, emprendimos el viaje y llegamos a Obrajillo, un pequeño balneario rural, lugar de inspiración para poetas como José María Arguedas, Felipe Pinglo Alva y grabaciones de varias novelas peruanas. Era la hora de almorzar un apetecible lomo saltado, una trucha frita o un bistec a lo pobre; luego observar los ecosistemas presentes para su comparación respectiva con los ya vistos en los diferentes pisos ecológicos del trayecto de las regiones Costa, Yunga y Quechua. Finalmente un momento de recreación como distraernos en el campo, pasear e ingresar al río.

Retornamos a Canta para entrar al mercado artesanal y poder comprar algunos recuerdos y productos de la zona para nuestras casas. Cansados y felices retornamos a Lima.