Mittelstufe

El aprender con alegría es una característica del estudiante Imeldino de 5° y 6° de primaria, por ello los docentes tienen como misión despertar el interés de los niños para que logren aprender con entusiasmo empleando las distintas estrategias activas (aprendizaje cooperativo, autónomo, diferenciado) las cuales hacen que se encaminen de manera autónoma en su proceso de formación. Hay que señalar que en todo proceso de enseñanza-aprendizaje siempre van a existir obstáculos, problemas y errores; en nuestra propuesta, son aprovechados como  situaciones significativas de aprendizaje donde el estudiante imeldino, con apoyo del docente, toma conciencia y plantea alternativas de solución ya sea de manera personal o en equipo. Todo este proceso es valorado y evaluado de manera gradual y constante con sugerencias que apuntan al logro de sus capacidades en las distintas áreas. Del mismo modo, frente a la singularidad de su ser, único e irrepetible, se plantean estrategias diferenciadas para atender la individualidad de nuestros estudiantes.
En el proceso de formación imeldina, eliminamos todo tipo de exclusión y potenciamos la inclusión con una visión cristiana. Así, el estudiante imeldino concluye esta etapa de la primaria con el desarrollo de las capacidades necesarias para el aprendizaje en las distintas áreas del nivel secundario.

La responsabilidad ante las propias decisiones es una de las grandes conquistas que debe realizar el estudiante de I y II de secundaria. Por ello, nuestra propuesta educativa es por su propia naturaleza, un proceso concreto y personal, en el cual se valora y potencia las actividades prácticas, lúdicas que encaminan a que nuestros estudiantes encuentren sentido en lo que aprenden y se involucren de manera responsable y consciente en su formación personal. La labor de los docentes de estos grados es incentivar al estudiante a buscar mayores grados de autonomía, teniendo así  la oportunidad de expresar sus ideas, reflexiones por medio de su participación constante en clase en los trabajos personales,  colaborativo y diferenciados.
También, el trabajo cotidiano está orientado a solidificar los cimientos de las capacidades necesarias para afrontar el Bachillerato Internacional, desarrollando su curiosidad natural. En este sentido, los estudiantes adquieren las habilidades necesarias para indagar y realizar investigaciones. Asimismo, demuestran autonomía en su aprendizaje, disfrutan aprendiendo, pues reconocen que ellos son  gestores de su aprendizaje.