Actualidad Imeldina 2020

El Otro

 

 

El inicio de las clases escolares de cada año es siempre motivo de alegría y renovación de energías. Es así como recibimos a nuestros estudiantes e iniciamos este año. Sin embargo, nos tocó enfrentar un nuevo reto como comunidad educativa: vivir una pandemia a causa del Covid-19. Nos tocó reiventarnos. Era el momento de proponernos nuevos objetivos sin perder la esencia y carisma de nuestra institución. Los cambios cuestan y más aún cuando son imprevistos. Asimilar nuevas noticias, nuevos métodos de comunicación, nueva convivencia, nuevos horarios. Este proceso cognitivo de asimilación ha requerido y requiere de nuestra flexibilidad, empatía y apertura a escuchar para autorregularnos desde la expresión de nuestras emociones y pensamientos de manera adecuada.

Generar una “nueva convivencia” familiar requiere establecer normas domésticas con pautas basadas en un objetivo común. Estar juntos en casa nos brinda la oportunidad de recuperar la sintonía afectiva – comunicativa. En tal sentido, es el momento de preguntarse: ¿desde cuándo no le expreso afecto a mi esposa (o), a mis hijos o familiares con quienes vivo? ¿cuándo fue la última vez que le dije te amo a mi esposa (o)? o un simple: “gracias por estar a mi lado”; y a tus hijos: ¿cómo amaneciste hoy?  ¿cómo te va en tus clases, cómo te fue durante el día? Los gestos en una familia son muy importantes. La confianza de los hijos se gana mostrando confianza. Los niños suelen ser cariñosos, los adolescentes son más sensibles. Ellos requieren de tu cercanía, así te digan lo contrario. Para ellos las acciones son más creíbles que las palabras. La coherencia es vital e importante en su formación personal.

El contexto actual nos hace pensar en el “Otro”. Pero, ¿quién es el “Otro”? Pueden ser nuestros hijos, esposo (a), familiares, amigos, vecinos, profesores y personal del colegio. Todos estamos en el mismo barco. Todos somos parte de una misma sociedad, aunque, en algunas ocasiones, las “etiquetas sociales” se vuelven una obstrucción para mirar al “Otro” como persona íntegra. Cada hogar es una sociedad donde formamos personas de manera integral. En consecuencia, ¿cómo le estamos enseñando a mirar al “Otro” a nuestros hijos? Es el momento de reforzar en el hogar aquellos valores que vienen practicando como el respeto, la responsabilidad, la solidaridad y la verdad, entre otros.

A pesar de las condiciones adversas, podemos ver lo positivo y útil que puede ser este tiempo para nosotros. Es una oportunidad para ser mejores personas, esposos, hijos, ser familia y valorar al “Otro”. Volvamos la mirada a nuestro interior para mirar al “Otro” y, finalmente, se exprese en acciones concretas. No estamos en épocas de prejuicios, egoísmos e intolerancia. Son tiempos de servicio, sinceridad, solidaridad, empatía, escucha y unidad.

Psic. Renzo Benavente Donayre
Psicopedagógico CBI